Mi jefa me exprime

Hay gente que se queja, que le molesta… a mà me encanta que mi jefa me persiga. El pasado fin de semana fue tremendo, ella puso el alojamiento: una casita de madera junto a un lago- cuyo nombre no pienso dar, por motivos evidentes-, compró y eligió lo que comimos, lo que bebimos… incluso puso sus reglas y, durante dos dÃas y dos noches, fui su esclavo.
Pero hoy, Lunes, pensé que estarÃa más tranquila, más sosegada e, incluso, un poco harta de tanto sexo. Pero no. No eran las doce del medio dÃa y ya la tenÃa pegada a mi espalda, comiéndome la nuca, las orejas… deslizando su mano bajo mi costado en dirección inequÃvoca.
-Sigue, sigue con el balance- susurró la orden en mi oÃdo con voz ronca de puta encanallada.
Pero mis dedos sobre el teclado dudaban, saltaban inquietos ante la presión de sus dedos de acero sobre mi incipiente e irresponsable erección… estoy a merced de sus ansias insaciables de sexo, ¿qué puedo hacer?
Tags: Corridas, jóvenes y sexo, Relatos, sexo y trabajoEllas se gustan

Pocas hay más sugestivas que ver hacerse el amor a dos jóvenes, sean o no del mismo sexo. En la imagen superior se trata de dos bellezas, radiantes de juventud y apasionadas en otorgarse sin prisa pero sin pausa un grandioso orgasmo sin ayuda de varón alguno. Que les aprobechce. Quien las pillara o pillase, tan sólo por echarles una mano.
Tags: jóvenes y sexo, Mujeres, sexo oralCondones para mujeres

Desde hace tiempo existe la posibilidad de que la mujer use preservativo, y no sólo el varón como hasta hace unos años ocurrÃa. El condón femenino consiste en un receptáculo de látex algo más ancho que los condones masculinos, suele incorporar a forma de dos anillos en sus extremos, uno en el fondo y otro en la boca.
¿Cómo debe introducirse en la vagina?
Debe hacerse, lógicamente, antes de la penetración. Una de las posturas más cómodas para introducirlo serÃa, de espaldas sobre la cama, las rodillas elevadas y dobladas para de esta forma tener el mejor acceso a la vulva. Debe introducirse con ayuda de uno o dos dedos lo más profundamente posible, dejando fuera poco más de dos, o tres, centÃmetros. El anillo externo debe hacer de tope para que al introducir el pene no se “cuele” el preservativo al interior.
En el momento de la penetración debe mantenerse sujeto el borde del condón, una vez el miembro esté totalmente introducido, el material espermicida y lubrificador que contiene facilitará el deslizamiento en el interior de la “funda” sin mayor problema.
Finalizado el orgasmo, y la eyaculación masculina, no es necesario retirarse de inmediato, pero sà tener precaución al extraer el condón. Debe sujetarse la anilla externa con firmeza para evitar que parte del semen pueda verterse en la vulva o en la vagina.
La seguridad que ofrece este sistema en cuanto a protección contra embarazo o ETS es de un 95 por ciento.
Tags: jóvenes y sexo, NoticiasLe gusta el chorizo

Cuando por la mañana me desperté escuché ruido en la cocina, mi jefa estaba levantada y trasteando. TenÃa hambre, la tarde-noche “galopando” me habÃa dejado hambriento y sin fuerzas. Me dirigà a la cocina y… ¡qué mujer!, allà estaba ella, disfrazada de cocinera tan sólo con un delantal que no ocultaba su hermoso trasero, ni sus estimadas tetas.
-Buenas, ¿hay algo para desayunar?- pregunté con mi habitual timidez, observando como se agitaban sus nalgas, y sus pechos, al batir enérgicamente los huevos que pensaba freÃr.
-Te voy a preparar unos huevos con chorizo, un buen chorizo… para que te recuperes, caballito, que te me cansas enseguida.
Me aproximé a ella por la espalda y, no pude evitarlo, introduje ambas manos bajo sus brazos y me apoderé con deseo, casi con rabia, de sus pezones color chocolate al tiempo que clavaba- con hambre- mis dientes en su cuello.
-¡Te comerÃa, jefa!
Ronroneó un instante, luego apagó el fuego, se giró, y metió su mano en mi pantalón.
-Trae, deja que pruebe este chorizo- se arrodillo frente a mà y pensé un instante- iluso- que iba a rezarme.
Tags: chorizo, jóvenes y sexo, Relatos, sexo y trabajoLe gusta montar… me

SÃ, es asÃ. He descubierto que a mi jefa le gusta montar sobre mÃ. Ayer, cuando nos despedÃamos en el despacho hasta el Lunes, me llamó a parte y me preguntó:
-¿Te gusta montar?
-¿A caballo? pregunté sorprendido.
-O en yegüa, que más da- respondió con una sonrisa que al enseñar los dientes parece vaya a comerme.
No me concedió tiempo para pensarlo, tenÃa su maleta en el coche y me invitó (ordenó) a pasar el finde en una pequeña casa de campo donde podrÃamos montar, me aseguró. A mà los caballos me dan un poco de cosa, de hecho los conozco por el cine pero, cuando llegamos a la casita y dejó la maleta sobre la cama, me atrapó de la mano y me hizo seguirla hasta las “caballerizas”, eso dijo. En ralidad una especie de almacén adosado a la casa en la que sólo habÃa montones de paja seca, algunos aperos y ni un sólo caballo.
-Y, ¿los caballos…?- pregunté.
Se sentó sobre una gran paca de heno seco y comenzó a desnudarse sin dejar de comerme con esos ojos que me dejan hipnotizado.
-Tú eres mi caballito y sobre ti cabalgaré hasta que no pueda más. Ven, ven…
Tags: Corridas, jóvenes y sexo, Relatos, sexo y trabajoMi jefa me acosa y no me quejo

Ya sé quien es la escultura que me calienta en el ascensor. Es Sara, la nueva directora de marketing. Una yupi del staf de alta dirección, que dicen los entendidos. Yo soy el aspirante a administrativo- llevo aspirando cuatro años- asà que este año cumplo los 20. Tiene fama de seca, antipática e inaccesible. Lleva de cráneo a todos sus compañeros pero, dicen que es frÃa como el hielo. Ya es popular y sólo lleva un mes con nosotros. Hoy me ha llamado, por primera vez, a su despacho.
-¿Tú eres…?- sentada de lado junto a la mesa, puedo ver unas piernas interminables que me distraen de mis obligaciones.
-Soy Cefe, Ceferino- no me gusta dar mi nombre. Me lo puso mi padre sin consultarme.
-Bueno Cefe. Necesito saber que puedo contar contigo- sus ojos crean adicción (como sus tetas) dan ganas de seguir mirando todo el tiempo.
-Por supuesto Sara. ¿Puedo llamarte Sara?- hay que ir con cuidado algunos hasta quieren que se les hable de usted.
-Claro, ese es mi nombre. Bueno Cefe pues, para empezar con tus obligaciones, echa el pestillo en la puerta y acercate.
Di la vuelta a la mesa y lo que vi me hizo caer de rodillas, como si quisiera orar. Sus muslos se habÃan descruzado, estaban abiertos, separados, y entre ellos no habÃa nada, es decir sà habÃa: un coño asà de grande cubierto por una mata de pelo que casi lo ocultaba.
-Veo que eres un entendido y te agrada lo que ves- se estaba abriendo la camisa y pellizcando uno de aquellos pezones con los que sueño de noche, y de dÃa.
Me dirigió como lo que era, una maestra. Mi maestra. Pronto estuve sobre su felpudo y sus manos sobre mi cabeza dirigÃan con precisión el asalto. Mi lengua hizo el milagro y el pelo se abrió en dos, dejando una profunda grieta por la que penetró sin pedir permiso. Pronto el despacho se llenó con el ronco jadeo de la tigresa que no era nada, nada, frÃa…
Tags: sexo oral, sexo y trabajoArtículos Anteriores
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